En las últimas semanas, miles de docentes en Cataluña se han movilizado para denunciar la situación insostenible que hace tiempo sufren los centros educativos. Desde En Comú Podem queremos expresar nuestro apoyo a esta huelga porque lo que está en juego nos afecta a todos y todas. No estamos ante un conflicto sectorial ni puntual. Estamos ante un debate de fondo sobre qué modelo de sociedad queremos construir.
Los motivos son claros. Durante años, no se ha hecho la inversión necesaria para adaptar el sistema educativo a una realidad cada vez más compleja. Las aulas han ido asumiendo una mayor complejidad: más diversidad, más necesidades educativas, más situaciones sociales difíciles y también más exigencias hacia la escuela. Pero este aumento de responsabilidades no ha venido acompañado de los recursos necesarios ni de una planificación suficiente.
Hoy encontramos clases con ratios elevados; falta de profesorado y de personal de apoyo; dificultades para atender adecuadamente la diversidad; rotación de profesionales; una carga burocrática que resta tiempo a la tarea educativa y una infrafinanciación estructural y más generalizada en etapas clave para el desarrollo infantil como es la etapa de 0-3 años.
Todo ello tiene una consecuencia directa: se tensiona el sistema y se reduce la calidad de la educación. Y cuando baja la calidad de la educación pública, lo que se debilita es algo mucho más profundo: la igualdad de oportunidades y la cohesión social.
La escuela pública es uno de los principales mecanismos de equidad que tenemos como sociedad. Es la que permite compensar desigualdades de origen, acompañar trayectorias vitales complejas y garantizar que todos los niños, niñas y jóvenes puedan desarrollar su proyecto de vida en condiciones de mayor igualdad.
Para muchas familias trabajadoras, para la mayoría de vecinos y vecinas, la educación pública es la principal herramienta para salir adelante, para tener más oportunidades que las que se tenían en casa, para construir un futuro mejor. Cuando esta herramienta falla, lo que se rompe no es solo el sistema educativo: se rompe también una vía clave de justicia social.
Por eso esta huelga no es solo de los docentes. Es de toda la ciudadanía. Porque en la educación de nuestros niños, niñas y jóvenes se juega cómo será la sociedad del mañana. Más justa o más desigual. Más cohesionada o más fragmentada. Más inclusiva o más excluyente.
Desde el ámbito municipal, esta realidad la vivimos de cerca. Los ayuntamientos acompañamos a los centros educativos, impulsamos proyectos y damos apoyo y acompañamiento a las familias. Pero muchas veces lo hacemos sin los recursos suficientes, asumiendo más responsabilidades de las que nos corresponden, porque también la financiación supramunicipal es insuficiente y no llega dónde y cómo debería. Esto no es sostenible. La educación necesita una apuesta clara y estructural por parte de la Generalitat, que es quien tiene la competencia. Ésta no puede seguir mirando hacia otro lado ni respondiendo con medidas parciales e insuficientes. Hace falta una respuesta valiente a la altura del problema.
Apoyar esta huelga es defender una educación pública de calidad, con recursos; capaz de garantizar igualdad real y de sostener una sociedad más justa.
Porque la educación no es solo un servicio, es un derecho. Es un pilar fundamental de la sociedad del bienestar. Porque sin una educación pública de calidad no hay igualdad real. Y es, también, la base del futuro que queremos construir entre todos y todas.