El transporte público condiciona la vida cotidiana de cualquier municipio: el acceso a estudios, empleo, servicios sanitarios, cultura y otras oportunidades para las personas.
En Sant Andreu de la Barca sin embargo, llevamos años sufriendo un sistema de movilidad que no responde a las necesidades reales de la ciudadanía. Y lo que hoy pedimos no es un privilegio, sino una cuestión básica de justicia territorial: disponer de un transporte público digno, eficiente y metropolitano.
El diagnóstico es evidente. Sant Andreu está situada en la segunda corona tarifaria del Área Metropolitana de Barcelona, pero recibe un servicio que, en muchos aspectos, es propio de una periferia desconectada. Los tiempos de desplazamiento, la falta de fiabilidad y la insuficiencia de algunas líneas provocan que miles de personas pierdan tiempo, oportunidades, calidad de vida y una excesiva dependencia con el vehículo privado.
La ciudad sufre una barrera territorial, un déficit de conexión tanto con Barcelona como con el Vallés, el Baix Llobregat y Martorell.
Una de las carencias más significativas es la falta de conexión directa con la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). A pesar de encontrarse a solo 20 km, llegar al campus puede suponer entre 1 hora y 20 minutos y hasta 2 horas, combinando FGC y la línea R8 de Renfe. Este desajuste penaliza especialmente a estudiantes que dependen del transporte público y que, en muchos casos, se ven obligados a renunciar a estudiar en la UAB por pura inviabilidad horaria.
A ello se suma la impuntualidad crónica de Renfe-Cercanías, con retrasos recurrentes, incidencias y tramos de línea donde los trenes pueden quedar detenidos durante largos minutos. Esta falta de fiabilidad afecta a trabajadores, estudiantes y personas que acuden a citas médicas o servicios esenciales fuera del municipio.
La situación de las líneas de autobús interurbano tampoco es adecuada. La L66, que conecta Sant Andreu con Castellbisbal, dispone únicamente de seis expediciones por sentido al día, no funciona los fines de semana y presenta vacíos de servicio de más de cinco horas. Esto dificulta la movilidad laboral hacia los polígonos industriales y limita gravemente la conectividad.
Por su parte, las líneas de autobuses con destino Barcelona, en su mayoría, tardan aproximadamente una hora en llegar a la ciudad y realizan un gran número de paradas. No existe una línea exprés que reduzca tiempos ni conexiones directas con puntos clave como Plaza Cataluña, Zona Universitaria, Paralelo o el Puerto. Y durante la noche, el NitBus N50, con su frecuencia de una hora, resulta claramente insuficiente.
A todo ello se añaden otras limitaciones: la falta de conexión con los municipios costeros, o con comarcas limítrofes; el sobrecoste injustificado de los desplazamientos a Martorell -donde se concentra buena parte de la oferta sanitaria y educativa- y la necesidad de mejorar el Bus a Demanda para hacerlo más accesible, especialmente para personas mayores o con dificultades digitales y de movilidad.
Frente a este escenario, es imprescindible una respuesta coordinada. Muchas de las competencias en materia de transporte son del Área Metropolitana de Barcelona (AMB) y de la Generalitat, y es necesario que la situación de Sant Andreu esté claramente presente en su agenda. Como ciudad hemos analizado las carencias, hemos formulado propuestas y estamos preparados para trabajar conjuntamente.
El objetivo es claro: lograr un transporte público moderno, rápido, fiable y accesible que responda al tamaño, la realidad social y el potencial de Sant Andreu de la Barca.
Un modelo que garantice igualdad de oportunidades y mejore la vida de la ciudadanía.
Porque Sant Andreu no puede esperar más. Porque Sant Andreu merece un transporte público digno y metropolitano.
En Comú Podem Sant Andreu de la Barca
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