Crónica de estas últimas semanas:
-El alcalde está desorientado y ha arrancado la fábrica de humo. Con un acto en la Biblioteca, ha prometido más proyectos sin fecha ni presupuesto para esconder que no ha cumplido lo que prometió hace tres años. Promesas para tapar promesas que nunca se llevaron a cabo. Política de pequeña mirada. No hay proyecto de futuro, aunque intente engañar así a la gente.
-Son proyectos propagandísticos que no forman parte de nada que se parezca a una planificación integral de futuro. Diversas acciones diseminadas que no responden a un sentido ni un patrón. Se palpa desesperación.
-El alcalde reconoce su fracaso en la política de vivienda quitándole esa regidoría a la vicealcaldesa y dándosela a otra regidora. Un feo a su supuesto número 2. Y añádanle otro acto de egolatría: se queda vía pública como si él fuera el único capaz de mejorarla. Al regidor Jansana lo ha desvestido. No confía en los regidores. Personalismo.
-Un alcalde que no da soluciones, sino que se enroca y no rectifica. Que lanza balones fuera y no actúa ante la demanda ciudadana. La pista Cruyff y la situación de muchos vecinos y vecinas así lo demuestran.
-Giribet como salvador. La táctica de este gobierno es la siguiente: han dejado deteriorarse al máximo parques y juegos infantiles durante los tres años que han gobernado (sin hacer nada) para enseñarnos ahora que están muy mal y los van a reparar. Para que estén a punto para las elecciones. Lo sentimos, pero no cuela. El parque del teatro está así porque ellos lo han permitido, porque lo han dejado deliberadamente para el final de su mandato y acercarlo a elecciones. Vieja política.
-El desastre de la jardinería ha puesto a toda la ciudad de acuerdo y ha demostrado que su política solo es de imagen, haciendo publicaciones divertidas como que han cambiado una farola. Pequeñismo político.
-El último pleno fue el festival de la demagogia y el autoritarismo. Le cuesta poco salirse de sus casillas y tratar a la gente mal. Así no se debe comportar un alcalde.
-Y acabamos con más humo. Cuando presentamos los socialistas el proyecto de la nueva entrada a Sant Andreu y la construcción de 600 pisos, la mayoría de protección oficial, Giribet dijo que era humo. Hoy ya vende ese proyecto como su única acción de política de vivienda. Una y encima no es suya, es nuestra. Oportunismo.
Juan Pablo Beas